miércoles, 21 de abril de 2010

Amenaza o Esperanza?

No hace mucho tuve la dicha de ser parte de una conferencia acerca del cambio climático, en donde pude interactuar con gente de todo el mundo, todos bajo una misma meta, ¿Qué podemos hacer como miembros de nuestra generación para contrarrestar lo que hoy nos representa una amenaza?
Las ideas son muchas, como es un común denominador en este tema, pero cuales son los retos y las trabas que existen para desarrollar estas ideas? Una de las primeras cosas que se me viene a la mente es la falta de voluntad política para impulsar un desarrollo “verde”, el uso de tecnologías que no ocupen combustible fósil para producir electricidad, impulsar el ecoturismo, o utilizar el concepto del carbono neutral como estrategia a nivel mundial para el desarrollo económico atrayendo nuevas empresas, y para reflejar esta “Paz con el ambiente” como lo ha pregonado falsamente el presidente actual, no podemos darnos el lujo de contar con conflictos como la disminución de las áreas protegidas, o de poner en riesgo el santuario de desove como lo es el Parque Nacional Marino Las Baulas, en donde llega la majestuosa tortuga Baula, especie que esta peligro de extinción (y tan extinta que ni el diccionario de Word sale), en donde se quiere también reducirse el área protegida.
Como en el pasado, las antiguas civilizaciones lucharon contra lo que en su tiempo contra las quimeras que se presentaron, y aquí estamos, hoy, luchando contra lo que puede ser denominado el reto para la civilización de este siglo, la mitigación del cambio climático! Y el cambio del cambio es real, muchos científicos por medio de estudios han demostrado que es posible revertir el daño a la capa de ozono, el exceso de gases de invernadero, el consumo de combustible fósil para la producción de energía, el coste que implica tener a 6 billones de personas alimentándose del mismo suelo.
Tenemos que ser conscientes de nuestro paso en esta tierra es esporádico, y sin afán de rayar en las frases trilladas, no podemos de dejar de lado el peso histórico que nos corresponde como civilización para que cuando la historia evoque nuestra memoria, no seamos la generación que provoco el comienzo del final, sino que seamos vistos como aquellos quienes fuimos capaces de cambiar la historia para bien del lugar donde hemos podido crecer como humanidad, donde hemos desarrollado nuestra historia … La Tierra, el único planeta que tenemos…
Paz

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