miércoles, 12 de mayo de 2010

La Doble Moral Ambiental

Estoy muy feliz de volver a tener la chance de escribir y además de eso de vivir en un país verde, y defino personalmente un país verde donde es posible salir a de la casa y ver montañas que en un parte importante son verdes, porque es posible hacer un viaje de menos de dos horas para ir a un parque nacional y caminar a través de bosques lluviosos con vegetación densa o caminar en senderos que llevan a cráteres de volcanes magníficos que nos muestran que el mundo es mucho más de lo que creemos, que la tierra lleva aquí mucho más tiempo que el que nosotros jamás vamos a poder imaginar.
Pero también soy consiente que vivo en un país de una doble moral ambiental grande, no enorme, pero si hay muchas contradicciones en cuanto a acciones políticas y acciones en pro de la universalización de la idea de la protección ambiental.
Creo que el evento, o bien la noticia que me despertó esta critica fue que la se publicó el día de hoy 12 de mayo en el periódico La Nación cuyo título es “Estudios foráneos cuestionan imagen ecologista del país”(link al final de esta entrada), en donde estudios de instituciones muy importantes como lo son National Geografic y la Universidad de Stanford ponen al país en una posición bastante mala en relación a la imagen que ha tratado de reflejar el gobierno hace ya bastante tiempo. Tambien quiero aclarar que no estoy tomando bandera o color político en esto, simplemente quiero establecer la crítica y ojala crear una conciencia.
Probablemente lo más desalentador que se habla en este artículo es como la Crest (Center for Resposable Travel) coloca a Costa Rica entre las naciones que ambientalmente se encuentra en la tercera de cinco categorías, en “la cuerda floja”. Y esto para un país que se ha proclamado en veces anteriores como pionero del ecoturismo es un enorme fracaso.
Una de las principales críticas que se expone en estos informes son los crecimientos acelerados que se están presentando en la costa pacifica, tanto norte como sur. Desarrollos inmobiliarios para unos cuantos adinerados que explotan y alteran el orden de la naturaleza. El cemento que lapida al césped o a los arboles no puede ser prioridad ante los recursos naturales. Y esto porque generalmente estas construcciones se dan sin planeamiento de que se hace con las aguas residuales, aguas negras, desechos que los seres humanos producimos de manera constante y que en zonas alejadas, como la península de Osa no cuentan con la infraestructura para poder manejar estos desechos de una forma que puedan ser tratados antes de volver a los ecosistemas. O se presenta el caso en que en zonas secas, como lo es la península de Nicoya, existan serios problemas de escases de agua porque aparentemente es más importante tener campos de golf impecables a abastecer las poblaciones enteras de este recurso. Otro claro ejemplo de esta estampida de cemento es la ciudad de Jacó, y digo ciudad porque muchas otras poblaciones desearían tener edificios tan altos como los que se levantan sobre el horizonte de esta playa. Eso sí, es una ciudad que se podría decir que “se nos fue de las manos”, ya Jacó es un lugar dominado por la violencia y los vicios, un lugar que cada vez es más y más grande en donde, al ritmo acelerado de crecimiento, va a llegar aun punto donde los recursos no van a poder sostener a una población tan grande.

Pero por otro lado estamos a tiempo. Es cierto que esta última es una frase bastante trillada y para nada innovadora, pero las soluciones son reales y nuevamente todo lo que se ocupa, o lo único que se ocupa es que cada uno seamos parte de un cambio de mentalidad. Demostrarle a las grandes desarrolladoras que proyectos no sostenibles son totalmente inaceptables, que las montañas totalmente verdes son sinónimo de un país que aunque no sea del llamado “primer mundo” a nivel económico, las posibilidades de ser del primer mundo ambiental son muchas, nuevamente, solo es cuestión de buena voluntad de pocos con poder.

link de la noticia: http://www.nacion.com/2010-05-12/Economia/NotaPrincipal/Economia2368240.aspx